Entre todas las escuelas de Qigong, el Zhineng Qigong (智能气功, "el cultivo de la energía inteligente") ocupa un lugar especial. No solo por su claridad teórica, sino por una historia poco común: durante los años noventa, en el norte de China, existió un centro donde miles de personas se reunían cada día a practicar Qigong como vía principal de recuperación, sin recurrir a medicamentos. Aquel lugar llegó a describirse como "el hospital sin medicamentos más grande del mundo". Su nombre era Centro de Recuperación Huaxia, y su fundador fue el Dr. Pang Ming.
Quién fue el Dr. Pang Ming
El Dr. Pang Ming (庞明) reunía en una sola persona dos tradiciones médicas que rara vez coinciden. Por un lado, era médico formado en Medicina Tradicional China, profundo conocedor de la acupuntura, los meridianos y la teoría energética del cuerpo. Por otro, contaba con formación en medicina occidental moderna. A esto sumó el estudio directo con numerosos maestros de Qigong de distintas escuelas, de quienes recogió métodos que durante siglos se habían transmitido en secreto.
A comienzos de la década de 1980, el Dr. Pang sintetizó todo ese conocimiento en un sistema nuevo, pensado para ser accesible, sistemático y, en sus propias palabras, "científico". Quiso despojar al Qigong de misticismo y de ritual, y presentarlo como una ciencia de la vida que cualquier persona pudiera aprender y comprender. A ese sistema lo llamó Zhineng Qigong.
El propósito del Dr. Pang no era crear una secta ni un culto, sino una vía de salud abierta y razonada, fundamentada en una teoría clara: la Teoría Hunyuan.
El Centro de Recuperación Huaxia
En 1988 el Dr. Pang fundó el Centro de Recuperación Huaxia de Zhineng Qigong, que en los años noventa se asentó en la provincia de Hebei, en el norte de China. El centro funcionaba como una combinación de hospital, escuela y comunidad de práctica. Allí acudían personas con todo tipo de dolencias crónicas que no habían encontrado mejoría por otras vías.
Lo que hacía único al Huaxia era su método. En lugar de prescribir fármacos, el tratamiento consistía en la práctica intensiva y constante del Zhineng Qigong, varias horas al día, durante estancias que solían durar varias semanas. Los participantes aprendían y repetían los métodos fundamentales del sistema en grupos numerosos, día tras día.
La sanación en grupo y el campo de Qi
El corazón del trabajo en Huaxia era la práctica colectiva. Cientos o miles de personas practicaban a la vez, generando lo que en el sistema se llama un campo de Qi (qifield): un ambiente energético compartido, sostenido por la intención conjunta de todos los presentes y conducido por los instructores.
Según la teoría del Zhineng Qigong, este campo colectivo potencia los efectos de la práctica individual: la persona no trabaja sola, sino inmersa en una atmósfera de energía organizada hacia la sanación. Los métodos centrales que se enseñaban incluían:
- Levantar y Verter el Qi (Peng Qi Guan Ding Fa), el ejercicio dinámico principal del sistema, que abre la mente para intercambiar Qi con el entorno.
- Posturas estáticas de pie, en las que el cuerpo se mantiene quieto mientras la mente se enfoca y se serena.
- Meditaciones grupales de sanación, donde el instructor guiaba la apertura y reunión de la energía (la dinámica de abrir y cerrar, Kai-He).
Esta dinámica de "abrir y cerrar" la mente y el cuerpo es uno de los rasgos distintivos del sistema, que se considera de "estilo abierto" porque, desde el primer momento, el practicante intercambia energía con el mundo externo en lugar de encerrarse en sí mismo.
El hospital más grande sin medicamentos
El alcance del Centro Huaxia fue extraordinario. A lo largo de su funcionamiento pasaron por él cientos de miles de personas, y el método se difundió por toda China. Por su tamaño y por su forma de trabajar —sin fármacos, solo con práctica energética guiada— el Huaxia se ganó la descripción de "el hospital sin medicamentos más grande del mundo".
El reconocimiento institucional también llegó: el Zhineng Qigong fue valorado oficialmente en China como uno de los métodos más beneficiosos para la salud entre las distintas escuelas de Qigong. En 1992 el Dr. Pang inició además un programa de formación de instructores de dos años, con el que sistematizó por escrito sus métodos y aseguró que el sistema pudiera transmitirse con fidelidad más allá de su persona.
Es importante leer esta historia con criterio. El propio sistema reivindica una actitud realista y sin promesas mágicas, y la experiencia de Huaxia pertenece a un contexto cultural y a una época concretos. Hoy el Zhineng Qigong se entiende como una práctica de cultivo y bienestar, complementaria y nunca sustitutiva del cuidado médico.
El legado del Zhineng Qigong hoy
El Centro Huaxia cerró a finales de los años noventa, pero el sistema no desapareció: se extendió por el mundo de la mano de instructores formados en aquel programa. Hoy se practica en numerosos países, en español, inglés y muchos otros idiomas, y existe una literatura amplia que recoge y traduce las enseñanzas del Dr. Pang Ming.
Esa difusión global ha permitido que el Zhineng Qigong se siga adaptando a nuevas circunstancias. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, un grupo internacional impartió clases en línea a personas afectadas de once países, manteniendo viva la idea del campo de sanación colectivo incluso a distancia, a través de la pantalla. Quienes participaron describieron mejoras en su estabilidad emocional, su descanso y su bienestar general.
Más de tres décadas después de su nacimiento, el legado del Dr. Pang sigue vivo cada vez que un grupo se reúne a practicar. Si te interesa cómo este sistema se relaciona con una mirada racional y verificable, puedes continuar con nuestro artículo sobre Qigong y ciencia.
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